Las judías son una valiosa fuente de proteína para alimentación y uno de los pilares de la dieta mediterránea. Además a los consumidores les gusta innovar en sus compras y cada vez los gustos tienden hacia productos más sanos a la par que atractivos, por lo que judías frescas de diferentes colores pueden promover el desarrollo de nuevos formatos de consumo que reactiven la comercialización de los cultivos ecológicos. Las judías amarillas son cremosas y las moradas son dulces, y ambas carecen de hebra, por lo que son apreciadas en la elaboración de numerosos platos. El objetivo principal de este trabajo fue detectar y caracterizar cultivares de judía de diferentes colores del Banco de Germoplasma de la Misión Biológica de Galicia (PHA), del Centro Nacional de Recursos Fitogenéticos (BGE), y de materiales comerciales disponibles. El ensayo se realizó en invernadero de 1000 m², certificado en producción ecológica, en el que se evaluó el rendimiento y calidad (peso, longitud, anchura, color, acidez, textura, pH, contenido en sólidos solubles y en ácido ascórbico) de 33 cultivares de judía de diferentes colores. Los resultados obtenidos mostraron que las variedades que mejor se adaptaron a las condiciones invernadas, ordenados de mayor a menor productividad, fueron: Vitalis (verde), BGE025142 (verde jaspeado), BGE003997 (amarillo), BGE002204 (amarillo) y Buenos Aires (verde jaspeado). Pudiéndose también adaptar al cultivo al aire libre. Mostrando los análisis de calidad valores muy homogéneos entre todos los cultivares en la acidez y pH y una gran variabilidad, en el caso del contenido en ácido ascórbico y la firmeza, lo que define una amplia gama de valores que permitirán adaptar estos cultivares a nuevas exigencias de los consumidores.